Creacionismo, origen de Adan y Eva
20-Noviembre-2008
La Biblia pretende que comulguemos con ruedas de molino al querer hacernos creer que existieron unos personajes, llamados Adán y Eva, que cometieron un pecado de trascendental importancia, denominado Pecado Original, al violar el mandamiento de Dios de no comer el fruto del Árbol de la Sabiduría. Por tal violación fueron expulsados del Jardín del Edén y desde entonces todo el genero humano está manchado con esta infinita falta. Pretenden que creamos que todos, sin excepción, por el solo hecho de nacer, estamos manchados de este pecado y necesitamos la salvación por medio de un dios salvador, conocido por los cristianos como Jesús-Cristo, y por medio de una Iglesia igualmente salvadora.
Según la Iglesia Católica todos los seres humanos están manchados por el pecado original y en constante peligro de caer en la tentación del Maligno, de sucumbir a su poder. Este pintoresco personaje conocido por nombres como Satanás, Belcebú, Lucifer, etc., fue el responsable, bajo la apariencia de una serpiente, de que Eva comiera del Árbol de la Sabiduría y condenara a toda la humanidad. Ciertamente la historia no puede ser más infantil y ridícula. Pero, a pesar de este simplismo intelectual, todo el edificio dogmático de la Iglesia se sostiene sobre él. Veamos el origen y significado reales del pecado original, de Adán y Eva y de la serpiente y la caída.
EL PECADO ORIGINAL. Este concepto es muy anterior a la religión cristiana y a la judía, de la que la primera es heredera. Este concepto es originario del antiguo Egipto y de Mesopotamia. También era conocido en la antigua India y en un gran número de pueblos. Aparece registrado en muchas mitologías la caída de la humanidad a consecuencia de la desobediencia a los dioses gobernantes en cada caso. Nos encontramos ante un mito muy común en todo el mundo, fruto de la necesidad de las comunidades antiguas de explicar y justificar el gran sufrimiento del genero humano ante las dificultades inevitables de la vida. El pecado original está íntimamente relacionado con las idea de la serpiente y de la caída. Su significado y explicación original es astronómico, como se verá más adelante.
ADÁN. Es la reformulación del dios egipcio Atum o Amen, el hijo arquetípico de Path (el Padre). En la antigua Mesopotamia las culturas de Babilonia y Sumeria tenían a Adamu, hombre que fue advertido por los dioses para no comer la fruta de la inmortalidad que le llevaría a ser como uno de ellos. Por su parte, la religión hindú tiene su propio primer hombre conocido como Adima. Adán es la representación de la parte masculina de la naturaleza.
EVA. Es la representación de la parte femenina, de la fertilidad y de la maternidad. Las representaciones religiosas más antiguas de las que se tiene constancia son figuras femeninas con los caracteres sexuales y fértiles exagerados. Como primera mujer es la madre mitológica de toda la humanidad. Es el complemento sexual del varón o Adán, por tanto, su esposa. En realidad, antiguas tradiciones judías sostienen que la primera esposa de Adán no fue Eva, sino Lilith, repudiada por éste por no someterse a su yugo. La Iglesia es continuadora de la idea de la superioridad de Adán, del varón, y de la inferioridad y culpabilidad de Eva, de la mujer, lo que supone un menosprecio y discriminación del sexo femenino. De este menosprecio y necesidad de sumisión de la mujer dan buena cuenta el Nuevo Testamento, los Padres de la Iglesia y el Catecismo. En la mitología hindú la primera mujer era Heva.
LA SERPIENTE Y LA CAIDA. Es la representación de Satán en el relato bíblico. En realidad es la adaptación del malvado dios egipcio Set, también conocido como Sata, el adversario o enemigo de Horus. Set es el equivalente negativo o adversario de Dios, representado por Horus. En hebreo Satán es Shaitan, que significa adversario o enemigo. En el antiguo Egipto al poder de la oscuridad y de la sequía se le representaba por Sut. A la serpiente se la consideraba como una especie de diablo con larga cola, conocido como Apap. Para los antiguos egipcios Apopis era la serpiente adversaria de Ra, el dios creador y dador de vida, y representaba la parte más oscura de la noche por oposición al Sol, el dios Ra. La arqueología ha descubierto importantes enterramientos acompañados de serpientes en Mesopotamia, lo que indica que este animal era venerado y temido desde antiguo. En caldeo vida y serpiente se designan con la misma palabra. En la religión judía también aparece la serpiente bajo la forma de Leviatán. En árabe la serpiente es el-Hay, «el que da la vida», uno de los nombres de Dios. En la cultura grecolatina aparece la mujer serpiente Melusina; la serpiente que encarna Tifón, derrotada por el dios Zeus; la serpiente Hydra, contra la que se enfrenta el dios Hércules. Hydra es una constelación conocida desde antiguo que abarca en el cielo 4 constelaciones del zodiaco: Libra, Leo, Virgo y Cáncer. Así, Hydra, la serpiente, la responsable de la caída, abarca 1/3 de las 12 constelaciones zodiacales en el cielo. No es casualidad que el Diablo, la serpiente, arrastrará en su caída 1/3 de las huestes del cielo. Por otra parte, la constelación Serpens Cauda se encuentra sobre la parte más baja o caída de la franja del zodiaco en el firmamento.
Por tanto, el pecado original, Adán y Eva, la serpiente y la caída, etcétera, no son más que adaptaciones y reformulaciones de antiguos mitos astronómicos presentes en Egipto, Mesopotamia y la India, principalmente. Pero la Iglesia ha hecho de ellos elementos absolutamente necesarios para mantener en pié todo su edificio dogmático.
Entry Filed under: Religión. Etiquetas: Adan y Eva, Biblia, Creacionismo, Genesis.
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